(DES)HACER EL SILENCIO
EXPOSICIÓN DUAL
DE FÁTIMA SANTIAGO Y MARIANO LUQUE
Hay exposiciones que se entienden rápido. Y luego están las que se van quedando, como un eco. (Des)hacer el silencio, muestra dual que se inaugura el próximo 7 de mayo en Espacio EXZéntrico, pertenece claramente a las segundas.
El encuentro artístico entre Fátima Santiago y Mariano Luque —que en principio podrían parecer antagónicos— supone un cruce de lenguajes que enriquece y complementa la obra del otro. A primera vista, ella trabaja desde la palabra y él desde el silencio. Pero en realidad, ambos están orbitando alrededor de lo mismo: cómo dar forma a aquellos intersticios de la memoria, de lo sutil, a través de ritmos tanto visuales como sonoros. Dos artistas cuya estrecha relación personal y de amistad les ha permitido tejer un diálogo donde la palabra y el vacío se entrelazan de forma natural.
Ambos, graduados en Bellas Artes y Máster en Arte: Idea y Producción por la Universidad de Sevilla, continúan actualmente desarrollando su investigación en esta misma institución. Con una trayectoria aún en pleno crecimiento y un notable potencial por delante, ya han participado en numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas, mostrando su trabajo en contextos muy variados: desde espacios consolidados hasta propuestas más independientes y experimentales.
(Des)hacer el silencio, ofrece un recorrido amplio por los distintos lenguajes de ambos artistas:

La palabra como materia de trabajo
En el trabajo de Fátima Santiago, el lenguaje pierde su función más obvia. Aquí las palabras se convierten en otra cosa. Sus piezas funcionan casi como organismos: crecen, se fragmentan, cambian de ritmo. Su obra parece abrir pequeñas grietas donde el lenguaje se vuelve ambiguo, casi físico.
“Mi trabajo son artefactos poéticos donde convergen la literatura y la plasticidad”
Lo interesante es que muchas veces el significado queda en segundo plano. Lo importante es el sonido, la musicalidad, el pulso. Ella misma lo resume de forma muy clara:
“Utilizo la palabra para investigar en su sonido… y también en lo inefable, lo que no se puede explicar”

El silencio como estructura
La obra de Mariano Luque parece hacer justo lo contrario que en el caso de Fátima, vaciarla. Un vacío, un silencio que se interpreta como la propia construcción de la pieza. En su trabajo, los espacios en blanco no son un fondo pasivo, sino lo que sostiene la imagen.
“Considero que es tan importante lo que se pinta como lo que se deja de pintar”
Su pintura se mueve en ese territorio inestable donde la memoria empieza a deshacerse. No busca representar un paisaje concreto, sino capturar ese momento en el que deja de ser nítido. Él mismo lo define como “el intento de sostener aquello que la memoria insiste en diluir”. Hay algo bastante honesto en ese enfoque al asumir que recordar no es sólo el acto de reconstruir, supone también perder poco a poco.
Tempo, memoria y latido
Aunque sus lenguajes sean distintos, hay una palabra que podría funcionar como puente entre ambos: tempo. Fátima Santiago la utiliza directamente para definir su obra. Habla de ritmo, de repetición, de ese “latido” que aparece cuando una pieza empieza a tener vida propia. Sus composiciones parecen moverse, respirar, reorganizarse. En el caso de Mariano Luque, ese tempo es más lento, más difuso. Tiene que ver con el desgaste, con el paso del tiempo sobre la memoria. Sus obras no laten tanto como se desvanecen. Y, sin embargo, en ambos casos hay una misma preocupación sobre capturar un momento que está en tránsito.
Procesos: entre lo automático y lo íntimo
El proceso creativo de ambos artistas está marcado por rituales curiosos que definen la atmósfera de sus piezas. Fátima Santiago, confiesa que su trabajo es permeable a lo exterior gracias a que trabaja junto a una ventana. De este modo, las conversaciones de la gente que pasa y el flujo de la calle se filtran en sus composiciones, combinándose con una escritura automática que se deja guiar más por la musicalidad y el sonido de las letras que por su significado estricto.
La artista combina estructuras bastante organizadas con momentos de automatismo total. A veces escribe guiada por patrones, por reglas internas; otras, simplemente deja que el pensamiento fluya. Pero incluso en ese aparente descontrol, hay una lógica rítmica que lo sostiene todo.
Mariano Luque, en cambio, vive una relación dual con el formato y la luz. Mientras que el gran formato es su manera de abrirse al mundo, sus obras de pequeño tamaño son como un «secreto» guardado en un rincón del estudio bajo la luz de una lamparita. Estos pequeños papeles de 15 por 15 centímetros nacen normalmente de noche o al caer la tarde, buscando un sosiego que le permite alejarse del ajetreo y los «ruidos mentales» del día a día.
Esa dualidad —entre lo íntimo y lo público, lo controlado y lo espontáneo— atraviesa toda la exposición.

Un lugar para detenerse
La materialidad juega un papel crucial en este ejercicio de (des)hacer el silencio. Fátima otorga una dimensión táctica a sus «artefactos poéticos» mediante el uso de manuscritos, la costura en papel o tejidos y la estampación tipográfica, tratando de capturar mensajes cifrados o nudos en la voz. En un contexto bastante saturado de estímulos, la exposición se plantea casi como un paréntesis. Fátima habla de la muestra en Espacio EXZéntrico como “una ventanita” donde encontrar un espacio de calma. Y no suena a tópico.
Mariano, por otro lado, utiliza la acuarela precisamente porque se expande como lo hace el olvido, permitiéndole habitar ese umbral inestable donde las cosas pierden su contorno pero aún persisten. Para ambos, el arte, además de representación, es un intento de sostener lo que está en tránsito o lo que la memoria insiste en diluir. Como concluye Mariano en su reflexión sobre la belleza de lo incompleto: «¿Qué queda cuando algo se desvanece?»
Deshacer el silencio, al final, no es romperlo. Es aprender a escucharlo de otra forma.
Del 7 de mayo al 12 de junio de 2026.
C/ Virgen de la Victoria 12 (Sevilla)
Lunes: 10 a 14:30.h / Martes a Viernes: 10 a 14:30 – 17:30 a 20:30 / Sábado: 11 a 14.h. / Domingo: Cerrado.






